Tragedia que se termine el jugo Maggie a mitad de semana, justo el día en que han cocinado taquitos de papa.
Tragedia es que mi conejo se quede sin comida y no haya dinero para comprar por ahora.
Tragedia que mi madre esté enojada porque todos los partidos del mundial se darán por televisión de paga (digo no nada más de programas chafos vive esa empresa).
Tragedia que tenga mi alergia alterada, que no me den ganas de ir al gimnasio y que en este preciso momento me esté rascando la nariz.
Tragedia es que desde hace dos años cuando veo televisión, tengo la sensación de estar probando una muestra gratis de lo que podría ser ese aparato.
Pero lo que hoy de verdad me tiene consternada y entra en este montón de tragedias es la desafortunada muerte de Arnold la chinchilla, que muchos jóvenes estudiantes de comunicación de la UAT adoptamos como mascota. Era una mascota adorable, con su página en Facebook y varios fans en ella. Propiedad de mi amigo Antoine. La vamos a recordar con mucho cariño, yo su 25% madre, mi amiga Celeste (su albacea) y creo que todo segundo, casi tercero (para los que están haciendo veranos ya tercero) de comunicación. En fin, ocurrió ayer, esperemos que ya se encuentre feliz acompañándo a Amm su pareja chinchilla.
Esto es una verdadera razón para andar decaída... si bien sabía que hay cosas más importantes que lamentar.
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