Una niña con su hermanito, tocaban el acordeón en la banqueta. Escuché el sonido, mientras miraba los aparadores de zapatos. Saqué de mi bolsa algunas monedas, que no era mucho, y cuando encontré a los niños, le di la moneda a la niña, que era la que tocaba el acordeón y la mayor. Ella recibió el dinero y me regaló una hermosa sonrisita, acompañada de un "gracias". Por alguna razón, me sentí excelente, me dieron ganas de llorar de alegría, ha sido lo más bonito que me han regalado.
Al final ella me pedía poco, a cambio de lo que me regaló...
Gracias a esa niña anónima por regalarme mi Navidad...
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