¿Qué diablos fue eso? ¿Por qué si te intuías que iba a pasar dejaste que sucediera?
No te reprocho nada, la verdad, me gustó, me confundí, quisiera saber por qué lo hiciste, si algún significado tuvo. No, no estoy enamorada, pero debo confesar que ese beso sí me sirvió para desenamorarme de alguien más, o desilusionarme o quién sabe qué rayos, pero fue un favor.
Sólo quiero saber porqué estando prohibido lo hiciste posible, porqué sabiendo de sobra las cosas lo hiciste.
Y fueron los labios más ricos que he probado, y no puedo evitar sonreír al mirar tu fotografía, pero no estoy enamorada, sólo son buenos recuerdos.
Y no estoy enamorada, pero borré su nombre de donde lo escribiste con mi plumón: lo rayé épicamente, así como épica sentí la espina de la humillación cruzando la frontera de mi orgullo. La rayé en nombre de la complicidad, la rayé en nombre del cuadro que fue testigo ese día, la borré en nombre de la poca paciencia que me tuviste, la borré en nombre de tantas cosas, que me sería difícil aquí enumerarlas. La borré porque me parecía un insulto para ambas: para ella, que no sé si lo sabrá y te habrá perdonado o quizá no lo sabe y tú eres un maldito hijoputa. Si te perdono, ahora soy de nuevo, "la pinche zorra que no sabe contar" y yo, para no sentirme mal, la bautizaré pues como "la pinche sumisa que se deja engañar". Pero no sé cuáles sean las circunstancias, somos mujeres, hermanas y aunque me odiara, no soy quién para etiquetarla, así que el nombrecito se me quedará en la bandeja de salida de las ideas.
Ya recordé, para ti engañar es enamorarse, para mí es todo lo contrario, así mientras tú eres fiel a tu manera, yo llevo toda la carga del engaño.
Ojo, esto no es reproche, ¿cómo podría reprocharte si te quiero tanto? No me quejo por mí, sino porque para mí esto no está bien. En fin, formas de ver la vida.
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