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viernes, 5 de agosto de 2011

No sé que me pasó

Esto fue escrito el 11 de abril de este año y fue sincero...


No sé qué me pasó, de repente mi corazón latía fuerte y calentaba mi pecho su movimiento, en mi garganta había un nudo emocionado y mi cuerpo suplicaba tu presencia.

No sé qué me pasó, pero sentirte cerca me alivió por completo. Así, de pronto, necesité verte, tenerte cerca, estar a solas, así, nada más me gustaron tus manos recias, de hombre, así tus ojos me dieron luz y no me molestó para nada la gomina en tu pelo. Así nada más tu piel tostada por la naturaleza se me hizo un vicio, así tu risa tímida se me metió en la memoria y ya no puedo sacarla.

Cuando me di cuenta, lloraba de emoción por haber pasado un día a tu lado y ahora sí el fin de semana se me haría eterno, ahora si miraba todo y lloraba más porque no quería torturarte con mi horrible genio y eso me dolió, no ser perfecta.

Yo no quiero tocarte si quiera, no quiero atarte a mí, no quiero que sufras con lo horrible que puedo llegar a ser, no quiero matarte con mis caprichos. No quiero coartar tu personalidad que tanto me gusta.

No me da miedo ser tan distinta de pensar, de creer diferente a ti, me da miedo lo que soy y lo que eres, lo que puedo llegar a deshacer con mis acciones, con mis palabras, con mi carácter, pero a la vez matas muy sencillo mi soledad.

Cuando hemos estado cerca, he deseado un beso, furtivamente lo he hecho, me siento atraída hacía ti y de nuevo caigo en la realidad. No se puede, no da más, esto es imposible.

Yo no quiero que nos ganen las rutinas y que nuestro castillo se haga con costumbre de arena, no quiero nada que nos mate, tengo miedo, porque es factible que alguna vez te ame, porque es fácil hacerlo, es evidente, lo siento...

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