Ella, aunque suene egoísta, no está preparada para amar, para atar su vida a alguien, que, sabe Dios, si sea capaz de amarla tanto, con alguien que a lo mejor la ata a una vida que no desea...
Ella con su costal de ambiciones y tú con tus mediocres aspiraciones, no combinan, ella no quiere una casa grande y hermosa en un suburbio con un perro ladrando cada tarde y fines de semana en el campo; ella quiere una ciudad grande, un departamento y un perro pequeño, una niña gritando y un teléfono sonando todo el tiempo, es muy fácil que se imagine sola, aunque le gustaría tener aseguradas algunas noches frías con algo de calor.
Ella y tú, ¡qué hermoso sueño! Ella estaba dispuesta a perder el suelo por ti, ella se estaba olvidando de todo de su vida, de sus sueños, de su mundo, se olvidaba a veces de lo que creía por ti. Estuvo dispuesta a perderlo todo a fallarse, a sentirse indigna de una sociedad que ella ama, por amar a un solo hombre.
Pensaba entregar su cuerpo, aunque para ella eso implique compromiso, su mayor miedo, no le importaba mucho, lo haría por ti...
Pero hoy, ella corría con el pelo en la cara, el viento soplaba y la luz tocó su cerebro mientras pensaba... ¡Qué idiota! Nada temporal vale la pena, como para perderse una misma, puedo seguir enamorada, puedo encontrar un nuevo amor, puedo conseguir todo, pero hay algo, que jamás debo dejar perder por nada, eso es mi libertad.
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