
Fue un encuentro inolvidable, aquel mediodía de otoño era hermoso. Caminábamos un viejo amigo y yo por el andador del jardín universitario. Las hojas de los árboles eran amarillas, verdes, cafés, matizaban el suelo, el cielo, las sombras. Mi guitarra latente sobre mis espalda, parecía atada, una presa tratando de escapar, gritaba música. Mi corazón latía rápido al ritmo de mis pasos, sonaba, un, dos, tres, un, dos, tres, una y otra vez. De pronto una suave brisa me hizo voltear, giré la cabeza a la derecha y lo vi. Cruzando la calle, ahí estaba, cambiado del colegial al universitario, ya no había uniforme ni chaquetas de cuero, sólo estaba él a lo lejos, convertido en lo que ahora era. Ahí estaba yo, al otro lado de la calle, vestida, ya no recuerdo cómo, pero con los mismos tenis que llevé en mi antigua vida estudiantil. El corazón palpitaba más rápido, "corcheas, no, tresillos", pensé. Agarré valor del cielo, de las copas matizadas de los árboles y grité su nombre. Volteó, me miró y esbozó una sonrisa. Solté la guitarra y mi amigo la sostuvo, crucé la calle corriendo, y al llegar a él, decidida a abrazarlo, me detuve, lo miré y sentí algo que jamás había sentido al verlo, creo que me enamoré. Él me miró y sentí de nuevo el cálido beso que extrañaba en mi mejilla, pero ya no iba cargado de ese placer que siempre imprimía sobre mi piel. De pronto me abrazó y mis pies se despegaron del suelo y comencé a volar, ¿grité?, no lo recuerdo, al bajar, regresé al mundo y me dio de pronto una ventisca de realidad en la cara.
El amor quedó en el colegio, en esa etapa que nunca olvidas. Latían mis brazos pinchados, como lo hacía mi corazón, también pinchado, pero no por jeringas lastimosas, sino por una ilusión. Le di un dulce, nos alegramos tanto de vernos, y, como en cámara lenta, o más bien en regresión, él se marcho y yo crucé la calle y nos seguimos ese día, como si nada hubiera pasado. Mi guitarra, canto y mi voz también. Ese día mi amigo y yo caminábamos por el andador del jardín universitario, ese día, se volvió a soldar un eslabón, cuando sonó mi teléfono móvil.
Me gusto mucho la forma tan detallada en la q escribiste, desde lo que ve hasta lo que siente, todo,tan fresco jaja, se me hizo un nudo en la garganta al final, mis felicitaciones.
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ResponderEliminarQué romántico y qué misterioso.
Me gustó Nerisaxis, definitivamente este verano te está volviendo poeta.
que lindo lo que escribiste =), me recordo mi primera entrada que subi al blog, narrando todo como si hubiese sido aier, ahh lo que nos hace el amor (ojitos) bendito pasado xD, porque no inventan las maquinas del tiempo si ia existe tanta cosa fumada?
ResponderEliminarpd.. amo el otoño!!!