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jueves, 29 de julio de 2010

Dime la verdad

Las cosas delicadas se dicen como son, no se adornan, porque se corre el peligro que se malinterpreten y terminen hiriendo más de lo que la verdad lo haría...
Dime la verdad, prefiero sufrir un día con una verdad hiriente a sufrir toda una vida con una mentira adornada. Esas mentiras que según el mundo no dañan, traen en realidad matices de dolor y de vergüenza.

Algunos les llaman "mentiras piadosas", pero no dejan de ser mentira, no dejan de ser pecado. Y por más dura y difícil que resulte la verdad, hace sufrir menos.


2 comentarios:

  1. Estoy mucho en desacuerdo. Para mí es mejor adornar las cosas delicadas (tal vez no todas) y luego asegurarme de que se me ha comprendido, sin dejar la delicadeza de lado. Claro que con cada persona funciona distinto, por ejemplo contigo me resulta muy fácil decirte las cosas tal como son. :E

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  2. Y como dicen las de Ha-Ash... La mitad de una mentira no es la verdad... siempre hay que hablar con la verdad... veda'?

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