Tener que hablarte, me hizo recordar a Sabina en la cocina, mientras escuchamos 19 días y quinientas noches, que son exactamente los que tardé en olvidarte, tal vez un poco más...
Y lo escribo aquí, porque nunca supiste de este rincón, sabías que estabas con una escritora, pero sólo conociste mi lado soñador, cuando terco, decías que teníamos tanto en común, y en verdad, era casi nada.
Éramos como Leo y Paco, pero este rincón, era un libro de Amanda Gris, no lo conocías, no sabías nada, porque tú eras un soldado errante y yo, siempre he sido una neurótica dependiente de medio mundo.
Ahora las necesidades nos ponen de frente de nuevo, y ya no será lo mismo, tú serás cortés como siempre y yo, no sé qué rayos me pase y por qué te estoy escribiendo esta entrada... será que te seguía debiendo todavía, una entrada de amor, pero mal y tarde lo estoy cumpliendo...
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