Deben estarme gritando las señales eso de lo que no me quiero dar cuenta. Sé que esto no está bien, sé que tal vez y sólo sea un juego, pero ya hace tiempo tomé la decisión de jugarlo.
Sin decirnos nada, hemos dicho demasiado, y creo que yo soy quien más ha hablado, quien más armas ha puesto en la mesa para que hagas lo que quieras.
Hoy me sorprendo teniendo preparado algo para ti, pero ¿quién eres tú? ¿Qué tanto sé realmente de ti?
Te conozco en las fracciones que mi necedad ha dejado que expreses, pero más allá de mis caprichos, no sé más, tu vida es un completo misterio.
Ríes, me haces reír, callas y es suficiente con eso para quitarme el sueño.
Llegan momentos en que me gustaría gritar : "te quiero"; decir: "me encantas", pero todas las frases de amor que te pudiera decir, están más que condicionadas por esa delgada línea que tocamos pero no nos atrevemos a cruzar, quizá tú tengas razones más sólidas que yo. Pero si tienes razones, no he querido conocerlas, ¿por no lastimarme? ¡Vaya ridiculez! Si voy manejando un coche con los ojos vendados y me voy a estrellar, lo sé, pero no hago nada para desviar el camino.
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