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martes, 14 de agosto de 2012

Al día siguiente

En estos últimos meses el día después de en el que pienso recurrentemente es el día después de mi graduación, es inevitable.

Me repugna el pensar que al día siguiente no tendré nada y que la maldita ilusión de estudiar para asegurar un futuro, es el cuento chino más absurdo que me he tragado.

Tengo ansias e ilusiones que se llegue el día de mi graduación, pero contrario a eso, tengo todo el miedo del mundo que al día siguiente sea una perdedora más, un ladrillo más de un país roto.

Y si no logro trabajar de lo que estudio, si termino haciendo algo que odio, si al final resulta que no soy tan buena para lo que estudie, son millones de dudas, de cosas que realmente me hacen estar en un estado que no entiendo.

No busco estilo en esta entrada, sólo desahogarme, vaya etapa de mi vida tan indescriptible. No encuentro mi lugar.

Qué va a pasar esa mañana de mayo, cuando me levante en shorts, playera cómoda, bra desabrochado, maquillaje corrido, dolor de pies, cruda y lo que se acumule.

Ese miedo al color gris, de una vida sin grandes emociones, sin grandes proyectos, sin rumbo, a dónde voy.

Ya no quiero ni hacer planes, después de todo, nunca se cumplen, ese es otro cuento chino, haz planes, otra mentira, las cosas planeadas nunca salen.

¿Será que después de tantas decepciones vendrá una recompensa? ¿Será como en las películas, que ese perdedor logra un triunfo?

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