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miércoles, 18 de mayo de 2011

Bajo la lluvia

Mucho no creía en el amor bajo la lluvia. La única lluvia útil que yo conocía, era esa salada que nace del alma para purificarla, de ahí en fuera los besos mojados en una tarde de mayo bajo la inmisericorde lluvia me parecían una completa tontería.

Y como en la mayoría de las veces me tragué mis palabras y el romance al que yo llamaba cursilería se transformó en realidad y el amor racional del que hablamos el primer día quedó reducido a un corazón nervioso que espera con ansias el siguiente día, pero a la vez es paciente y comprensivo con el otro.

La lluvia, una tarde bajo la lluvia y purificó lo nuestro, lo protegió y nos llenó de calma, de pronto éramos un par de idiotas besándonos despacio, paraguas en mano y sin necesitarlo, así fue como cumplimos nuestro sueño y comprobamos que, besar bajo la lluvia, es lo mejor.

Y volver de nuevo a la realidad para ser yo para ti y amarnos en la humedad, algo atontados mirándonos a los ojos y dejando que aquella quietud que embargaba aquel lugar nos arrastrara a su magia ¡y quién puede creer en la magia cuando el amor es más poderoso! Cuando tú y yo en la soledad de nosotros somos más que el resto del mundo que estaba lejos ese día protegiéndose de la lluvia mientras nosotros disfrutábamos gozosos.

La calma bajo la lluvia, los besos...


AyN <3

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