Encasillarse en algo es a la vez encadenarse. Yo respeto toda ideología , lo que no puedo concebir es que una persona pueda permanecer aferrada puesto que todos los seres humanos somos entes errantes capaces de cambiar de posición. Al decir posición, me refiero a todo aquello que lo mantenga a uno en una línea ideológica, política, social, moral, ya que ésto no es constante, si no, variable. Es algo subjetivo y personal, que nada tiene que ver con una regla establecida, si no con la necesidad de una persona.
Hoy, yo no puedo decir que soy algo, porque estoy tan propensa a fallar, como cualquier persona. Es mejor no encasillarse, así nadie creará falsas expectativas sobre nosotros, así podremos acertar y fallar libremente puesto que estas fallas y aciertos, serán sólo en contra o a favor de nosotros mismos, de nadie más.
Y todo lo anterior, no es una loca idea mía, estoy segura que todos en algún momento de nuestra existencia, nos gustaría no ser lo que somos, sino, algo más libre, menos establecido, como un animal salvaje que sólo vive ,sobrevive y no tiene que dar explicaciones de lo que hace a nadie.
Pero el ser humano, a pesar de ser el animal más grande de la creación, y por tanto, el más inteligente, no es capaz de sentir y liberarse. Quizás es esa inteligencia la que, a la vez de ser liberadora, es opresora, premio y castigo, búsqueda y recompensa; ¡lo sencillo que sería usarla en pro de nosotros mismos! Pero éso no nos es posible, como Aristóteles decía, somos sociales por naturaleza, y es esta una realidad que usamos para nuestro bien y también para nuestra desgracia, quien se fija en los que lo rodean, termina haciendo lo que inconscientemente le exigen los demás (o cree que le exigen) o en caso contrario,evadiéndolo, pero nadie lo encara y se da cuenta si está o no equivocado.
En medio de este montón de represiones, nacen las definiciones que etiquetan y encasillan y también con ésto quienes están cómodas en ellas y no se arriesgan a saltar el límite que las divide de las demás y prefieren reprimirse antes de fallarle a los demás, que no es más que fallarse a uno mismo.
Por eso vivimos en una sociedad dividida, niños, jóvenes y adultos se adhieren a diversas clasificaciones y crean extrañas divisiones urbanas, que si bien son parte de la diversidad, no deberían ser las que nos separan, si no, las que nos unen.
Algunos, están sólo encerrados en un pequeño mundo personal, en un traje a la medida, en una ciudad privada o en una jaula de oro de la que no se atreven a salir , otros muy preocupados por su mundo o el de los demás, y algunos más no soportan el modo de vida de los anteriores y es ahí donde nace la intolerancia, dolor de cabeza de los pequeños pueblos y las grandes naciones, que es la que acentúa la diversidad convirtiéndola en división. Es la que imposibilita la coexistencia.
Interesante.
ResponderEliminarAntes de que termine el mes me voy a hacer una entrada en respuesta a ésta que hiciste, va llevar un nombre como "El porqué de clasificar y etiquetar a la gente". Y es que tengo una visión muy disímil a la tuya en este caso.
Hasta entonces.