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miércoles, 26 de marzo de 2008

El gato

Había una vez un gato que no sabía caminar. Era un gato ya viejo, unos dos años. Podríamos decir, "eso no es nada", pero, como es conocido, estos animales viven rápido.
De pronto , a este gato le entraron ganas de explorar el mundo, pero esto le resultaba imposible, puesto que jamás había salido del basurero en que vivía; así que tomo una decisión: iba a aprender a caminar...
Al principio no fue fácil, caía una y otra vez, intentaba, pero era ya muy difícil. "¿Por qué no aprendí a caminar desde joven?", se reprochaba a diario, a la vez también se justificaba y autocompadecía. Entonces un día sucedió, pudo dar sus pasos seguidos, sin tropiezos, ni golpes. Pronto aprendió a correr y conoció su entorno.
Sin embargo, ya se había perdido de tantas cosas. Cuando él apenas pudo salir, todos los demás animales de su especie, ya habían crecido, conocían la ciudad a la perfección, cada rincón; a dónde ir si tenían hambre o si hacía frío. Él, no sabía nada.
Después de un mes de estar afuera se llego el invierno, el frío calaba hasta los huesos y poco a poco, el gato comenzó a tener hambre. Pero no había nada. De hacía tiempo había perdido la brújula y no sabía cómo volver a su antiguo barrio.
De una forma u otra, sobrevivió. Extrañaba su vieja vida, pero también la despreciaba sobremanera. Cuando no había salido estaba solo, en un lugar lúgubre y vacío. Ahora podía ir a donde quisiera y no estaba más solo, pero aún, no había aprendido a sobrevivir ni a caminar por si solo... Entonces, ¿por cuál camino decidirse?..

1 comentario:

  1. Dudo que nadie que no te conozca bien pueda entender qué diantre quisiste decir con tan pequeño relato. Pero bueno, supongo que el gato tendrá que tropezarse unas tantas veces más para mirar atrás y decir: "ah, ése era el que tenía que elegir"; o menos desesperanzador: "estoy seguro (o casi seguro) que éste es el correcto".
    Saludos.

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