Le cantaste una canción al teléfono, le dijiste que te habías levantando a media noche sólo a escribirle y después, cuando la tuviste casi a tus pies decidiste que no era lo que buscabas, que lo sentías, pero que sólo la ibas a lastimar estando a su lado...
Entonces la dejaste con el corazón más roto de lo que ya lo tenía, pero importaba poco porque a quien encontraste al fin, fue a la única mujer que conocerás que a pesar de tener el corazón tan dañado jamás ha dicho "ya no me vuelvo a enamorar", sino que al contrario, recibe al amor, lo transforma, lo pone dónde necesite, lo puede transformar en letras, lo puede tejer, lo puede hornear, lo puede traducir en sonrisas y en el abrazo a un niño.
Entonces descubriste que habías enamorado a una escritora y le pediste que escribiera algo para ti, no has sido el primero, así que te prometió que con toda seguridad aparecerías en uno de sus textos. Seguramente los hombres que enamoran a escritoras tienen un terrible complejo de Voldemort, me refiero a esos que habrán de dejarlas con el corazón roto, pues ellas terminarán escribiendo para ellos, y los volverán un poco inmortales; es como hacerles un horrocrux, matarán algo en el proceso.
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