Seguidores

viernes, 20 de julio de 2012

Ese carácter...

Esto no da para mucho. 
Te prometo que mis promesas y todo lo que pretendí hacer por ti, fue sincero, pero no pude sostenerlo. No sé qué me faltó, amor no fue, tal vez fue mi seguridad.

Perdón si me planté como esa mujer segura y autosuficiente, tal vez y esa sólo sea mi máscara para cubrir mis imperfecciones. 

Poco a poco, hice que perdiéramos la ilusión y esto acabó, no sé si como debía...

Hicimos de todo, cada quien por su lado y a su manera, tal vez ese fue nuestro error, hacerlo a nuestro modo, al de cada uno sin acordarse que el otro también siente.

Luchamos hasta el último instante, agradezco tu esfuerzo, pero igual que el mío, no fue el propio.

Fueron mis celos desmedidos que te ataban y fue tu descaro, pero siempre me volviste loca.

Acá ya no hay lugar para los dos juntos, acá por ahora o por siempre, ya desapareció ese sueño de una vida juntos, de mí y de ti y de esos planes tan difusos y alocados.

Hoy ya no hay propuesta de perdernos, de que me robes en un auto blanco, ya no hay más. No nos veremos a los cincuenta años, no sabrás si me conserve, no veré tu pelo blanco y escaso. Ya no veré tampoco tus cicatrices y tú ya no me escucharás decir incoherencias ni criticar las tomas de las películas.

Es doloroso pensar que juntos no podemos hacer daño, aunque juntos seamos tan felices. Pero mi carácter te hace daño, mucho, no puedo ayudarte como quisiera ni hacerte sentir bien, ni que te olvides de tus problemas insostenibles, no puedo ofrecerte nada.

No quiero volver a provocar tu rabia, ni las cosas malas que tienes, así que hoy esto, es lo mejor...

No hay comentarios:

Publicar un comentario