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sábado, 12 de noviembre de 2011

Tus historias tontas

Recuerdo que él nació en Miquihuana en un establo y vino al mundo en smoquin, puedo imaginarlo, como es de pequeño, pero aun más. Cuenta que ya caminaba, hablaba y con su navaja cortó el vientre y después el cordón umbilical.

Recuerdo que los árboles le caen encima si se descuida y que nos resecamos las bocas a besos toda una tarde de abril. Los autos pasaban, el tiempo corría y a nosotros, poco nos importaba.

Recuerdo una noche que pasamos juntos y me observó dormir, me escucho roncar y hablar, me vio soñar intranquila y nerviosa como soy. En intervalos realmente cortos, me despertó su intranquilidad y hablamos de cualquier cosa... el amanecer de ese día fue maravilloso. Lo recuerdo a contraluz en un ventanal, lo recuerdo esperándome en una esquina y yo con las alpargatas de mi abuela puestas y mi playera de Snoopy; recuerdo que esa noche llovió y Antoine se quedó dormido cuando fuimos a comprar la cena.

De igual manera recuerdo la última cita: los chilaquiles, que no picaban, mi mochila, la aspirina que le di para su dolor de cabeza...

Hoy es 12, otra vez, dormí casi todo el día: hoy los niños se portaron como niños y yo los atiborré de información como todos los fines de semana. Mañana seguro los veré en misa...

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