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sábado, 10 de septiembre de 2011

Hoy es

Y cuando tengo muchas ganas y recuerdos y te siento en el pecho y en el alma grito al cielo una plegaria con tu nombre oscuro y me parece sentir el calor de tus labios en mi cuerpo.

Y se hace un nudo en mi garganta y mi corazón palpita fuerte, de pronto siento que te extraño y me alejo corriendo de ese sentimiento.

Si estamos lejos, deberé soportarlo, pero debo armarme de valor para poder volver a tenerte cerca, mirarte y no llorar, escucharte y no sentir ansias por un beso.

¿Qué cómo he de lograrlo? ¡Buena pregunta! Me he cuestionado si te puedo sacar del corazón con alguien más y la respuesta es que no sería yo tan desgraciada, no lo haría.

Voy a dejarle al tiempo y a Dios, ese ser que para ti no es cierto y que es vivencia diaria para mí, sólo la confabulación de estos dos elementos lograrán sanarme, por ahora, sentiré un poco y no pretenderé que haya magia que borre de golpe los besos y los recuerdos.

Puedo mirar las fotos y ver tu cara, tus facciones tiernas, tus ojos, tu boca, tu nariz, tu pelo... ¡Cómo olvidar aquella tarde lluviosa! Puedo aún verte a contraluz en un amanecer al pie del ventanal, puedo mirarte de espaldas lavando tus manos...

Todavía te huelo, me parece que un poco de tu aroma se ha quedado en el mío, que todavía somos uno y sin embargo, debo dejarte volar y yo haré lo mismo...

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