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lunes, 9 de agosto de 2010

Personajes


Mi literatura barata
Anoche leía lo que llevo escrito de mi cuento, novela, relato o como lo quiera llamar y me he dado cuenta que es un desastre, si bien la historia que pretendo contar me gusta y las situaciones también, la forma en que relaté lo que llevo escrito, que no son más que simples narraciones sueltas, me pareció precario.

De todo lo que ya he creado, me han gustado sólo dos personajes, que ni son los principales, pero tampoco son los más grises: Queta Ramírez y Cecilia, están posicionadas como mis personajes favoritos hasta ahora. No voy a contar sobre sus personalidades, sólo espero poder ya darle forma al relato, cambiar algunas cosas y que al final tenga lo que pretendo. Después de todo, un libro nace de muchos borradores que fueron a dar al tacho de basura, ¿no?

Hasta ahora el único producto de mis vacaciones han sido ellas y el cuento Los hijos del carnicero (no sé si dejarle este título), que pretendo publicar en cuanto averigüe cómo funciona eso de los creative commons, para que tenga algo de seguridad mi creación. Sin embargo, puedo asegurar que Karem y Eddy serán los primeros en leerlo.

Cine

En temporada normal, o sea, escolar y ocupada, casi no voy al cine, pero estas vacaciones, si bien no me las he vivido metida ahí, puedo decir que he ido demasiado y ya estoy por terminar todos los filmes que me propuse a ver este año. Aún quedan por ver Karate Kid (urge), El retrato de Dorian Gray (¡ya estrenenla!), Abel y El aprendiz de brujo. Veronika decide morir es otra que si bien no me creó expectativa alguna, ha despertado en mí una curiosidad tremenda. Al ser una adaptación de libro (escrito por Paulo Coelho) a película y en base a lo que me dice la experiencia, creo que habrá bastante que criticar, espero que no, claro, pero ya de entrada la ubicación espacial de la película (o sea, el lugar donde se desarrolla la trama) ya me da de qué pensar.

Pero hablaré de lo que vi el domingo: Mi villano favorito. No se trata de la película que estuviera esperando desde hace mucho para ver, de hecho no tenía intención alguna de hacerlo, pero mi amiga Rocío sí, así que fuimos al cine. La fila para entrar a la sala llena de niños, hasta un señor nos dejó cuidando a su hijo mientras iba por palomitas y refrescos o a no sé qué rayos (¬¬). Pero valió la pena soportar al montón de niños chillones que tampoco sé por qué rayos no callaban sus mamás, porque la película fue buena. Un malo, maloso, malísimo que pretendía robar la luna, al cual el banco del mal (uyyy que mello) no quería hacerle un préstamo para financiar su proyecto. Un adversario ñoño a más no poder y un trío de niñas tiernas, tiernas, que son las que te hacen la película. La verdad la recomiendo mucho, no soy de dibujos animados ni nada por el estilo, pero en sí esta película si me llegó, a parte que los monitos amarillos con forma de corn pops, aunque no hablan te sacan un montón de carcajadas. Ahora sí: I (L) Gru y sus monitos amarillos.

:D

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