La felicidad no se compra. Jamás le he visto venderse en cualquier tienda o puesto. La felicidad es cuestión de tu cabeza, del corazón, consiste en ver con los ojos del alma todo lo que a uno le rodea y no hay más.
Nada perturbará más tu feilicidad que tú mismo, que tu cabeza, porque si piensas que todo lo que cualquiera te haga, te daña, entonces empañarás tu felicidad. No pienses nunca que eres infeliz, sábete bien que el mundo gira no alrededor tuyo, sino alrededor de tu feilicidad.
Podemos perder, podemos ganar, pero para eso vinimos al mundo, para vivirlo en todas sus expresiones, inclusive en la tristeza, que no es antónimo de la felicidad, es un complemento de la vida, y no es bueno quedarse a vivir largo rato en su casa.
Se vale estar triste en algún momento, de eso no hay duda, puedes llorar porque pierdes algo, porque alguien se va, tal vez para siempre, pero no lo sufras toda la vida, todo es parte de un plan maravilloso que Dios creó para ti.
No te lamentes por no haber hecho algo, dejarlo, o, postergarlo. No te lamentes de haber vivido nada, sólo arrepiéntete de las cosas malas: el arrepentimiento es sabio, porque es parteaguas del perdón y la reconciliación. Alguna vez un buen amigo me dijo que todo lo que he vivido bueno o malo, me hace ser lo que soy hoy, ¡y tiene tanta razon! Pues bueno, todo lo que has vivido, bueno o malo tiene su razón de ser, te hace la persona que miras diario en el espejo.
Pues bien, la felicidad existe, la construyes diario con todo lo que te sucede. No consiste en nada que no sea sentirte bien y ver todas las cosas con los ojos del corazón y los lentes de la fe.
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