Qué flojera me da pensar, planear, sinceramente es algo estresante para mí. A mi eso de planear se me da poco, a pesar de que mi imaginación es basta como para pensar la realización de algo, el planearlo me cuesta. Me imagino como una comunicóloga, con mi banda, con una preparación más o menos decente, pero al pensar cómo rayos voy a hacerlo me entra una fiaca impresionante. Siempre que imagino, y quiero poner en acción, simplemente todo sale algo extraño, desordenado, me cuesta trabajo ordenar y organizar.
Alguna vez leí en una revista de divulgación científica (he aquí la aplicación de uno de mis excéntricos talentos) que en la medida del orden que logramos tener físicamente sobre nuestras cosas se encuentra justamente el orden mental que tengamos ¡y qué empobrecido orden mental tengo! Vaya a que a mi me cuesta organizar. No es extraño que esta teoría coincida de manera extraordinaria con mi patrón de comportamiento, soy una persona sumamente olvidadiza, con dificultad recuerdo con certeza un rostro, me es más fácil recordar una voz, un modo de ser, una esencia, pero físicamente, no. También es de saber de todos que algo que hice hace medio minuto ya salió de mi cabeza a los dos segundos, vivo a veces en Babilonia, como se suele decir comúnmente.
Pero me funciona de mejor modo el ponerme a pensar que va a llegar. Me imagino haciendo tal o cual cosa y viene porque tiene que hacerlo. Por ahora, no me pondré a considerar mis alternativas mientras escribo una entrada en mi blog. No es la mejor manera, pero me ayuda un poco a organizar mis ideas. Y en cuanto a mi dificultad de organización, tomaré, por mientras, el pretexto de una buena amiga: 'soy artista, no puedo ser ordenada'. Creo que tiene razón. Las cosas artísticas son de mi agrado y facilidad, o sea, me gustan y se me dan. La literatura desde muy chica me llamo la atención, la música -como dice mi tío- es algo que familiarmente va en las venas, no es si quiero, es que ahí está; en cuanto a lo plástico, no es lo que más se me da, pero pienso que en ese aspecto tengo las manualidades, todo lo que son mis bordados, mis costuras, que inclusive, es lo más matemático que me gusta y puedo soportar.
Woa, qué teoría más interesante la del orden físico de nuestras cosas. Igual me dejó tambaleando: en mi cuarto todo está acomodado, pero muy superficialmente; los artículos con valor sentimental están muy bien escondidas en lo más profundos recovecos; las cosas relativamente nuevas son las que están más desacomodadas, como si no me decidiera a darles un lugar en específico, como si creyera que en cualquier momento se pueden ir... seguro si me pongo a reflexionar encuentro más macabras coincidencias.
ResponderEliminarSaludillos.